Lo alterable en la arquitectura
Lo alterable en arquitectura, y en general en el mundo social organizado y sometido a través de la construcción material, corresponde a una noción plenamente contemporánea en oposición a la connotación histórica que define y delimita a la arquitectura como lo perenne. Aquella decisión forjada a partir de conocimientos técnicos consagrados a la reproducción ideológica que en este caso se encarna en procedimientos estilísticos.
A titulo de ejemplo la empresa de colonización que representó la extensión del imperio romano empeñado en la consagración de una cultura particular, sustentó en la arquitectura el símbolo y durabilidad de su imperio gracias a la síntesis técnica y conceptual de sus procedimientos constructivos en módulos repetibles sistemáticamente. De tal suerte la arquitectura se preconcibe anónima pero fuertemente simbólica. He aquí que la arquitectura obtiene su sacralización.
Con el tiempo esto vino a significar en términos modernos la manifestación de una voluntad exclusivamente personal que corresponde a la identidad del arquitecto. ¿Que otra cosa son sino los 5 puntos de la arquitectura moderna de Le Corbusier? ¿Y bajo que pretexto se puede alterar una obra arquitectónica de autor, consagrada bajo el convenio general? ¿Hasta que punto la arquitectura es capaz de extender sus limites y emplazar su inalterabilidad?

Sin embargo para la arquitectura cotidiana, la ordinaria, se ha anunciado ya su decadencia, ahora se habla de imagen arquitectónica, de dispositivos arquitectónicos. A la arquitectura no le interesa ser duradera puesto que dicha nueva concepción estética de lo arquitectónico se encuentra en perfecta sincronía con la banalidad de la identidad de lo construido.
La alterabilidad en la arquitectura es considerada desde un punto de vista mercantil como una virtud. La solemnidad de la perennidad más bien estorba. Se busca lo progresivo, lo configurable, la recomposición estilística, en suma la mutabilidad como cualidad hacia tiempos hiper modernos.
No existe la arquitectura efímera, o en todo caso cualquier arquitectura lo es, puesto que su esencia artificial la vuelve tanto susceptible de destrucción como técnicamente reproducible. Es decir, una vez desacralizada puede evanecerse o regenerarse al ritmo que la sociedad le imponga. De tal suerte existen solo distintos grados de alterabilidad y contingente gestión espacial con la reminiscencia a la arquitectura como pretexto.